El libro

Portada libro 2015Un clásico de los libros deportivos es sacar una segunda edición poniéndolo al día con un último capítulo cutrón de 5 páginas (sé de lo que hablo: lo hace una biografía de mi adorado Alain Prost). Bien, yo no podía ser menos… ¡Pero tenía que ser MÁS!

Bigger, faster… Aquí tienen “mi libro” con ¡¡¡105 páginas más!!!

En su día, se publicó con la esperanza de que Alonso pudiese ganar un título vestido de rojo que refrotar ante los ‘bastardi inglese’. Ahora, con una nueva madurez, el libro cierra el ciclo de la derrota en Ferrari… cerrando el círculo: volviendo a la mejor realción tóxica que haya conocido la F1. Ron y Fernando. Donde el desastre empezó, el desastre tiene que terminar.

Y, qué carallo, queda un libro mucho más redondo, y una todavía mejor demostración de que ser el mejor no es llegar el primero. Si ya lo había comprado, regáleselo a su cuñado y ponga el suyo al día.

Si todavía no lo tiene… ¿A qué espera para descubrir que hubo una época en la que ganar el Gran Premio de Mónaco era acostarse con Estefanía?

Hace ocho años, el secreto para no aburrirse con la Fórmula 1 era muy sencillo: Alonso ganaba títulos mundiales. Pero, ocho temporadas sin títulos después, la gente vuelve a hacerse la eterna pregunta:

¿Cómo podemos evitar dormirnos durante las carreras?

En este libro encontrarán la respuesta, que no es otra que olvidarse de tonterías como las victorias y centrarse en lo auténticamente importante: los consejos que la revista Cosmopolitan da a Fernando Alonso ahora que vuelve a una relación tóxica con su ex Ron Dennis, si Nico Rosberg admitirá que, cuando cae la noche, se convierte en Britney Spears, si Frank Williams se animará de una vez a peinarse como Anasagasti, si, en realidad, el piloto favorito de todos nosotros es Felipe Massa por lo gracioso que es oír cómo lo humillan por la radio con un “¡Alonso es más rápido que tú!”

Entren y disfruten, rían y lloren, con la crónica humorística de ocho años (2007 hasta el arranque de 2015) en los que Fernando Alonso pasó de ser un mero bicampeón mundial que destronó a un tal Schumacher a terminar convirtiéndose en un verdadero “Jrande” de este deporte. Con jota mayúscula.

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